santiago
yo nací en
1985
en una ciudad
rota por la tierra
llevo 26 años
en este disfraz de hombre, y
algunas veces
las arrugas del suelo se reflejan en mi cara
pero soy un
animal contento
y pienso que
he tenido suerte buenaventura
que mi madre
me salvó al abrazar su vientre
chillán
yo nací en
1939, la pujante época de mineros
abarrotándose
las espaldas contra la roca
negra el ébano
subterráneo testigo de cierta subducción
las venas de nazca
abriéndose paso por chile
y en mi cubil
guardado de toda catástrofe se oían
los gritos de
las ancianas aplastadas por murallas de adobe
tanta muerte,
pensé en un momento, tanta
esperanza derrumbada
tanta patria viniéndose
abajo y ningún dios para evitarlo
valdivia
aquí todavía
se escucha un eco
subiendo y
bajando por el río calle-calle
por puerto saavedra
por angelmó
“es el mar”, dicen los pescadores de la caleta
y
se hacen al
agua como peces a punto de la zozobra
los
valdivianos siguen la trayectoria
de cisnes y
pelícanos compran el pan
beben cerveza tienen
sexo hacen que el reloj avance
en valdivia no
se habla nunca de la muerte
valparaíso
los poetas las
putas los marineros los paseantes
todos borrachos
de ese amor
esa sal que
puebla toda brisa toda vaguada en la boca del puerto
la ciudad
atardece en este ulular de cerros de casas colgadas
de los árboles
como ropa tendida al sol
la incesante procesión
de próceres se detiene
en esta larga
noche de agosto
como una
estampida del tiempo
el cerro se
hace tierra
la tierra se
hace polvo
el polvo se
hace fusil y paredón para los pobres
valparaíso se ha
envuelto ese silencio que sólo trae la noche
punitaqui
el vasto norte
de chile se hunde en el mar
como buscando
oro en el agua
lo abrupto
encuentra su definición
como si esas
inmensas paredes de años contaran historias
de indios y
taparrabos y alforjas de arcilla momificada
pero catorce años
cuatro meses y doce días no bastan
para momificar
el aire enrarecido de punitaqui
para evitar
que rosarios y candelabros
sucumbieran a
la sequedad de la montaña
el cielo del
vasto norte de chile
transfigurado
en un agujero letal, un espejo de arena
la ira subiendo
por el limarí
cobquecura, juan fernández
yo nací en
1985
a los 23 años
me fui de chile y desde lejos
el terror es
que no hay piel
para guarecer
el asombro, la obra inconclusa de la vida
en eso es la
madrugada es el despertar furibundo de la madrugada
como el canto
de un gallo sideral
arrinconando
al tiempo transcurrido
mi sangre se
derramó por chile
hasta quedarme
vacío de palabras y truenos
ante la humanidad
desbordada por las calles y los ríos
una patria
rota
una canción
triste para cubrir las vergüenzas
esas que los
ojos
jamás callan
pero fue el
mar
en todos los
sitios del mundo fue el mar el océano
llevándoselo
todo con sus manos espumosas
el silencio de
un niño y de una mujer acompaña
el tañido
solitario de una campana en lo alto
en lo más alto
de ninguna parte
fue el mar
ese animal
dormido ese vertedero de muerte
ese permanente
lugar para la memoria.
27 febrero 2012