preludio: pequeñas diapositivas de la vida

11 marzo, 2012

Y qué es lo que se hace


cuando la respuesta es sí?

Porque la respuesta es sí.

Después de muchos años, sí. A todas esas preguntas: sí.

27 febrero, 2012

memorial



santiago

yo nací en 1985
en una ciudad rota por la tierra
llevo 26 años en este disfraz de hombre, y
algunas veces las arrugas del suelo se reflejan en mi cara
pero soy un animal contento
y pienso que he tenido suerte buenaventura
que mi madre me salvó al abrazar su vientre

chillán

yo nací en 1939, la pujante época de mineros
abarrotándose las espaldas contra la roca
negra el ébano subterráneo testigo de cierta subducción
las venas de nazca abriéndose paso por chile
y en mi cubil guardado de toda catástrofe se oían
los gritos de las ancianas aplastadas por murallas de adobe
tanta muerte, pensé en un momento, tanta
esperanza derrumbada
tanta patria viniéndose abajo y ningún dios para evitarlo

valdivia

aquí todavía se escucha un eco
subiendo y bajando por el río calle-calle
por puerto saavedra por angelmó
 “es el mar”, dicen los pescadores de la caleta y
se hacen al agua como peces a punto de la zozobra
los valdivianos siguen la trayectoria
de cisnes y pelícanos compran el pan
beben cerveza tienen sexo hacen que el reloj avance
en valdivia no se habla nunca de la muerte

valparaíso

los poetas las putas los marineros los paseantes
todos borrachos de ese amor
esa sal que puebla toda brisa toda vaguada en la boca del puerto
la ciudad atardece en este ulular de cerros de casas colgadas
de los árboles como ropa tendida al sol
la incesante procesión de próceres se detiene
en esta larga noche de agosto
como una estampida del tiempo
el cerro se hace tierra
la tierra se hace polvo
el polvo se hace fusil y paredón para los pobres
valparaíso se ha envuelto ese silencio que sólo trae la noche

punitaqui

el vasto norte de chile se hunde en el mar
como buscando oro en el agua
lo abrupto encuentra su definición
como si esas inmensas paredes de años contaran historias
de indios y taparrabos y alforjas de arcilla momificada
pero catorce años cuatro meses y doce días no bastan
para momificar el aire enrarecido de punitaqui
para evitar que rosarios y candelabros
sucumbieran a la sequedad de la montaña
el cielo del vasto norte de chile
transfigurado en un agujero letal, un espejo de arena
la ira subiendo por el limarí

cobquecura, juan fernández

yo nací en 1985
a los 23 años me fui de chile y desde lejos
el terror es que no hay piel
para guarecer el asombro, la obra inconclusa de la vida
en eso es la madrugada es el despertar furibundo de la madrugada
como el canto de un gallo sideral
arrinconando al tiempo transcurrido
mi sangre se derramó por chile
hasta quedarme vacío de palabras y truenos
ante la humanidad desbordada por las calles y los ríos
una patria rota
una canción triste para cubrir las vergüenzas
esas que los ojos
jamás callan

pero fue el mar
en todos los sitios del mundo fue el mar el océano
llevándoselo todo con sus manos espumosas
el silencio de un niño y de una mujer acompaña
el tañido solitario de una campana en lo alto
en lo más alto de ninguna parte
fue el mar
ese animal dormido ese vertedero de muerte
ese permanente lugar para la memoria.


27 febrero 2012

18 febrero, 2012

cementerio de la recoleta

nunca me bajé
del 152. iba cantando
para mis adentros, pensaba en la boca
en la diagonal, en palermo.
en buenos aires el tiempo se hizo peatonales
microcentro costanera aeroparque
se hizo bolsas en las calles aquella huelga
de los barrenderos de capital.
plaza italia, la otra, era un sumidero de hombres
y mujeres extemporáneos.
pero no hubo recoleta
me negué a caminar entre los muertos
a peregrinar por los altares de la patria.
me sentí un porteño indiferente a la historia,
un exiliado de país ajeno. nunca
me bajé del 152, nunca llegué a fuerte apache:
los adoquines de san telmo, scalabrini ortiz,
los rieles podridos de riachuelo, todos advirtiéndome:
la muerte espera por vos, chileno, tenés una cita
ineludible.



new york city, 18 febrero 2012.



16 febrero, 2012

sin título (impromptu)


mi rebelión adolescente fue
quedarme en el colegio hasta tarde. volver
a casa en silencio, decir lo necesario,
morderme el odio con cada plato de comida.
masturbarme furiosamente, largamente, en silencio
y preocuparme de no dejar huellas. fallar en el intento
de mostrarme indiferente, de ocultar la rabia
detrás del hombrecito en gestación.
yo siempre he querido ser como los demás.
siempre he querido dejar de sentir que soy
distinto, que me miran, me mantienen a distancia,
establecen este radio exponencial.
que nadie quiere tocarme cuando yo quiero tocarlo todo.
mi rebelión adolescente no existió, no existe ahora
que puedo pagarla. y ver que todos vestían,
todos escuchaban, todos gritaban por la piel
esta no es mi vida
algo tan sencillo como: esta no es mi vida.
esta no es mi vida, y es como abrir el mar
sin la ayuda de dios. y no hallar la vida sino
una idea de la vida. un breve momento de luz para
cobijar un levantamiento de las intenciones,
vociferar, masturbarse furiosa y largamente, ruidosamente,
 y no ocuparse de limpiar las huellas,
olvidar por un momento que
allí, entonces,
todo era posible.
comprender que el pasado es un espejo. echar a andar.


26 diciembre, 2011

madre está de cumpleaños


Mi madre está de cumpleaños. Hace mucho tiempo que no le escribía algo y hoy, que estoy a diez millones de kilómetros de ella, le regalo esto. Y lo publico aquí porque es mi blog y yo hago lo que quiero con él.



58

si yo te dijera
avión
aire
helado de chocolate,
si yo te dijera abrazo
árbol
alfonsina,
y tú guardaras el silencio
con el celo que cubre la memoria
y la memoria se cubriera de palabras atascadas
en la garganta; si yo te dijera
que es tiempo lo que pasa bajo los puentes
y que es agua lo que fluye por el calendario,
que esta distancia
no existe

si yo te dijera     hoy estás conmigo
porque siempre lo estás

si yo te dijera playa
hombro
si yo te dijera ven aquí y tú vinieras en un segundo
a calmarme la estridencia del corazón
y yo pudiera abrazarte como siempre,
si yo te dijera
madre
pequeña mujer infinita



28 noviembre, 2011

sweet euphoria


Tengo una pérdida de la que escribir. Un cierto sentido de vacío. Pero decirlo así es sólo la parte egoísta del asunto. También es una felicidad por el futuro, una puerta que se abre. Y aunque estuve a punto de llorar un par de lagrimitas (que podrían perfectamente aparecer después), lo cierto es que el vacío y la pérdida no dejan un sitio estanco en el pecho, sino una oportunidad para que el amor y la memoria se hagan una casa dentro de mí.




22 noviembre, 2011

canción para volver


estirar la mano
desear lo que existe en el infierno
despacio, sacudir la cabeza ante la distancia
contemplar el vuelo de un pájaro muerto
desromper lo que guarda el tiempo
confundir la sangre, el viento, las palabras
masticar el hambre, morder las tablas
salvar la cuesta que grita dentro
componer una música que hable
traducir el libro del silencio
pastorear un rebaño de flores verdes
dibujar la forma del cielo
entrar el cuerpo en un sillón de flechas
vociferar con palabras de fuego
huir, escapar de este lugar secreto
comprender el timón y la cosecha
beber el vino, beber la siembra
sembrar el odio, quemar las puertas
encumbrar la última consigna en el pecho
encontrar, escondido, el camino de vuelta.

16 noviembre, 2011

Huevos (impromptu)

Despierta. Juan, despierta. Son las seis y media, levántate. La bata de imitación seda dibuja una silueta contra la luz anaranjada que se filtra por las persianas, afuera la oscuridad y los pájaros (la misma cosa) avisan que lloverá. Juan Ignacio, hombre, levántate, y la voz se diluye en dirección a la cocina. Un ruido seco de platos que rozan otros platos, cucharas metálicas que salen del cajón, el silbido agudísimo, imperceptible, del gas que prende para calentar una tetera. En el segundo piso los niños aún duermen, ¡Juancho! ¿Quieres uno o dos huevos?, pero la respuesta es irrelevante porque siempre son dos huevos, y mientras la mañana desplaza a la noche y al cantito insoportable de los grillos, el agua empieza a alcanzar el punto de ebullición, las tostadas plásticas saltan del tostador y se disponen las tazas, la bata de imitación seda también imita los movimientos de la mujer y se escucha el ruido de la ducha al unísono con el agua que hierve en la tetera. Baja uno de los niños con cara de monstruo y mamá, ¿qué hora es? mientras se frota un ojo y rechaza la luz del refrigerador que la mujer ha abierto para sacar el jugo de naranjas, van a ser las siete, Dani, despierta a tu hermana y vístanse que nos vamos al colegio, y ahora los cuatro vasos sobre la mesa, mientras la ducha sigue sonando a pesar que el agua de la tetera ya no hierve. ¡Juan Ignacio, está listo el desayuno! La mujer se sienta y bebe el primer sorbo de café sin esperar y entra Dani a la cocina seguido de su hermana, ambos vestidos de uniforme, todo en la mesa indica desayuno, despuntar de la mañana: el café, los huevos, el pan, y los niños se sientan, la mujer entrega recomendaciones cotidianas, Maca, no salgas con el pelo mojado, ¡cuántas veces tengo que decírtelo!, y la niña contesta ¡ay, mamá! mientras bebe el jugo de naranja y en la pieza las persianas dejan pasar más luz, ¿qué le pasa a tu papá que no viene a tomar desayuno? Nadie ha tocado los huevos revueltos, en el velador una foto del matrimonio hace quince años, un solo lado de la cama deshecho y en la mesa la mujer enciende un cigarrillo, la hija mayor se levanta rápidamente y Dani no entiende mucho, pregunta dónde está, quién es su papá.

14 noviembre, 2011

flores en el jarrón (impromptu)

un jarrón en la ventana, las flores plásticas admirando la ausencia de todo movimiento: una tarde de domingo enterrada en el tiempo se perfila en el calendario como recordándome que mañana es lunes, es otra vez la vida, otra vez el engranaje infatigable de empezar la historia desde el principio. pero aunque sea miércoles en esta provincia desierta, las flores plásticas en el jarrón permanecen enquistadas en el domingo, ajenas al viento y a las viejas que cuchichean escondidas tras las cortinas, la televisión encendida en una pieza en la que no hay nadie. los niños en los patios interiores juegan a que es viernes, se mezclan con el barro y la selva que no ha sido intervenida en años, un gato esporádico que corretea con nostalgia tras el nido de un zorzal que desapareció hace años del durazno, y los niños luego corretean —sin nostalgia— tras el gato, y entonces de pronto el llanto de uno de los niños y ahora las viejas que cuchicheaban ya no cuchichean y son ellas las que corretean tras los niños y ven al gato que salta al árbol, a la pared y al techo y el niño que saltó al árbol y a la pared no llegó al techo y está tendido en el suelo con la cara rota, bañado en sangre, los ojos blancos, las flores plásticas inmóviles en el jarrón.

03 noviembre, 2011

poesía para ciegos 2: Asunto de leyes





Y así:
este día oblicuo, este momento inoportuno
para empezar la cuenta regresiva hacia la nada, lo grandioso
de quedarse un poco en blanco ante la mirada de una puerta cerrada
es exactamente lo mismo, es exactamente
todo lo contrario,
un sinsentido de renglones dispersos,
una aurora incrustada en la madrugada,
una fuente de poemas diseminados por la bruma.

Es lo que sobra después de ese momento de gloria:
los cuerpos, nuestros cuerpos,
yacen unos sobre los otros en profunda exploración
de esa inescrutable topografía, allí donde sólo llegamos
el pensamiento y yo, a punta de
utensilios y herramientas prohibidas por la fe,
pero cómo, así –dices, y llevas mi mano
en un acto humanitario, febril,
mientras todos los que miran el éxtasis desarmarse frente a sus ojos
nos descubren entre sábanas de aire diciendo en silencio los números,
las letras,
el código oculto. Ya no es el secreto
ni el temblor constante del corazón,
sino una derivada de la muerte que se graba con fuego en las manos,
como el signo de Caín.

Quizás eso es todo. Quizás eso es lo que espera
después de la última página,
y en verdad qué mierda importa
si sabemos que el espíritu es otra cosa, si sabemos
que es otra física la que gobierna este cubil,
si sabemos que somos inmunes al mundo.

Es un asunto de leyes, me dices con un guiño,
y lo siguiente es tu espalda,
pero lo que yo leo es una grieta en el universo.